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Planificación creativa con mapas mentales

¿Qué son?

Los mapas mentales han cambiado mi vida. Vaya inicio. Parece que vaya a venderos una pócima mágica. En parte así lo veo.

El mapa mental es un método que permite desarrollar ideas de manera enfocada y estructurada, pero a la vez de manera libre y creativa. Aun siendo ideas antagónicas, esto es posible.

Los mapas mentales tienden a formar una red, como una tela de araña, a partir de una idea central, crecen radialmente y hacia fuera. Tal como ocurre en la estructura mental femenina. Una persona con ese tipo de estructura de pensamiento, es capaz de ver soluciones donde a simple vista no las hay. Todo es posible. Es capaz de relacionar ideas que a priori nunca podrían combinar. Es la estructura de las personas que no se quedan con la primera impresión. Que piensan más allá. Que leen entre líneas. Capaces de plantear una estrategia ganadora, ante cualquier propósito.

En contraposición a ese tipo de pensamiento, está la estructura mental masculina, decididamente ordenada y predecible. Sigue una línea conceptual y lógica. Cuando una persona con este tipo de pensamiento hace algo, podemos adivinar por qué lo hace y cuál será su siguiente decisión o acción. Este tipo de pensamiento es evidentemente útil para ejecutar cualquier proyecto. Sin duda parece que servirá en el proceso operativo.

¿Para qué sirven?

Los mapas mentales por tanto, pueden ayudar a explotar ideas, a partir de un objetivo central. Sirven para dirigir la creatividad de un equipo o la propia. ¿Quién no ha tenido la impresión que le pasan ideas por la cabeza, de manera repetida, pero nunca sabe cómo ponerlas en valor? Los mapas mentales ayudan a ordenar ideas que vuelan a nuestro alrededor.

El proceso que puede seguirse con los mapas mentales es, primero pienso, luego ordeno y finalmente planifico la acción.

¿Cómo utilizarlos?

En primer lugar es clave tener claro cuál es el objetivo de nuestro proyecto. En ocasiones definir el objetivo con un verbo en infinitivo suele ayudar. Por ejemplo, “planificar mi vida” o “encontrar trabajo” o “desarrollar un mapa mental”. Una vez lo hemos definido, podemos escribirlo en medio de una hoja en blanco. A partir del objetivo, extraemos entre 5 y 8 líneas radialmente, y en el otro extremo de éstas, escribimos las ideas de nivel primario. Por ejemplo, a nivel primario, en el proyecto “planificar mi vida”, pondría “qué quiero”, “qué me gusta”, “qué puedo hacer”, “con quién”. A nivel primario, en el proyecto “encontrar trabajo”, pondría “qué se hacer bien”, “dónde buscar trabajo”, “establecer mi red de contactos”. A nivel primario en el proyecto “desarrollar un mapa mental” pondría “cuál es el objetivo”, “cuántos niveles exploto”, “qué criterios utilizo en cada nivel”, “solo o en equipo”. A nivel secundario, en el primer caso, “planificar mi vida” (objetivo) y “qué quiero” (nivel primario), pondría “ser feliz” y “hacer feliz”, por ejemplo. Y de esta manera podríamos hacer crecer cualquiera de los tres mapas mentales planteados, hasta el nivel de detalle deseado.

La pregunta del millón es, ¿mejor con hoja en blanco o con una aplicación informática? Depende de cada uno y de donde te pille la necesidad o la inspiración. Hay quien incluso ha desarrollado en su iPAD el mapa mental de su vida y lo va actualizando día a día. Si estás leyendo esto, perdona por hacerlo público, y gracias por compartirlo conmigo. Quién eres solo lo se yo, pero seguro que ¡tu familia, jefes y amigos lo disfrutan!

En cuanto a las aplicaciones open source del mercado son casi infinitas. Por decir alguna gratuita, en mi caso utilizo CMAPTOOLS y FREEMIND, pero aconsejo buscar, probar y decidirse.

¿Cuándo utilizarlos?

Las personas que hemos incorporado el mapa mental como utilidad cotidiana, tanto a nivel personal como profesional, lo utilizamos para fines sorprendentes y en momentos insospechados. Tengo un amigo que los utiliza para ligar. Se plantea un objetivo, explota ideas para conseguirlo, en varios niveles, aunque en este caso, como suele pasar, el problema está en la ejecución de alguna idea primaria, por ejemplo en “hazle reir” o “sorpréndela”.

En mi caso, utilizo los mapas mentales para plantear una reunión complicada. Cuando llego a la misma, cuento con un mapa explotado de ideas ordenadas, útil como índice de temas a tratar. En el proceso de diseño de un proyecto, siempre utilizo el mapa mental para establecer las fases (nivel primario) y las actividades (nivel secundario). En el momento de plantear el índice de un libro, de un informe, de un artículo o de un post como éste, el mapa mental siempre es el primer paso (ver el gráfico “post mapas mentales”). Incluso lo he utilizado para asesorar a personas o empresas, con problemas o proyectos que necesitan desarrollar, pero no saben cómo.

A tener en cuenta

Algunas sugerencias de uso, por la experiencia de más de 15 años utilizando esta herramienta. En primer lugar debéis tener en cuenta que vuestros mapas mentales son vuestro conocimiento, son vuestra estrategia, son vuestro “secreto”. Por tanto, utilizad su resultado, pero evitad enseñarlo si no es necesario. En segundo lugar tened en cuenta que no siempre es la herramienta adecuada ni debe utilizarse para todo. No hace falta planificar todo en la vida. Y por último, combinad siempre el uso de mapa mental en la planificación, con la improvisación propia de los latinos, ante los imprevistos. Es sin duda una combinación perfecta.

Pere Jiménez Creis
 Ingeniero industrial (euring) y MBA por la UPC
 Partner de Innovaris Consulting

pjimenez@uoc.edu
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 www.speedplanning.es

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